
A 10 años del 2001 y en un aire de continuidad sorprendente para un cambio de década, se abre un nuevo período, una oportunidad para repensar el camino recorrido en nuestra práctica política, y las formas de militancia necesarias para llevar adelante las transformaciones que nos faltan.
Por eso, la consigna de esta Ranchada son los 10 años. Los 10 años de la 13 y de la historia transcurrida desde el 2001. Es nuestra apuesta volver a pensar qué caminos se abrían en la desolación, qué brotes de esperanza surgían cuando el desinterés se transformaba en indignación, y éste en el motor de resistencias que, sin saberlo, pasaban a la avanzada. Son las ganas de volver sobre nuestros pasos para rescatar errores olvidados y aprender de ellos, de sorprendernos con novedades creadas y sentirnos satisfechos de la continuidad y coherencia de los esfuerzos puestos en práctica de manera colectiva.
Es “la Ranchada del balance”, ese repensar el futuro con la mirada vuelta hacia adelante, que nos desafía a seguir. No sólo nos pone en la tarea de reflexionar sobre el presente, sino que nos brinda la posibilidad, extraña en estas épocas, de proyectar un futuro con una visión más amplia y compleja.
La Ranchada no será sólo una reflexión constante, o un revisionismo histórico. Será la oportunidad de construir nuevos paradigmas de militancia, de fundar nuevos nortes. Nuevos horizontes. Nuevas prácticas. Vamos a imaginarnos la política y cómo protagonizarla de aquí a varios años más.
Nuestros 10 años nos obligan a descentrarnos del aquí y ahora, nos permiten levantar un poquito la frente y ver que hay más allá.
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